Ante mi un bloc de notas,
algunas hojas ya escritas,
otras aún por llenar de borrones.
Frunzo el ceño,
y miro la hoja en blanco
¿porqué me estás costando tanto?
La dificultad nunca se había cruzado en mi camino,
y la miro cara a cara, perpleja.
El boli en mi mano,
listo, a punto, preparado...
pero sin pasar a la acción.
Miro mi mano,
¿qué te pasa?
Nunca ha supuesto un esfuerzo
este trabajo para ti.
Mi cerebro manda órdenes,
mi mano se revela,
se niega, me desdeña.
Sus gestos tienen ese aire,
grotesco, burlon, desafiante...
Las palabras se amontonan,
una encima de otras,
en la punta de mis dedos.
No hay salida para ellas,
ninguna vía de escape.
Mis órganos se ven invadidos,
pierden su espacio vital,
no muestran batalla alguna.
Se encojen,
sin valor,
sin fuerza,
la batalla está perdida.
Ellas toman el poder,
presas dentro de mí,
rehenes y dueñas a la vez.