Opto por no ser un hombre común…, es mi derecho ser singular, si puedo… Busco la oportunidad, no la seguridad… Quiero correr el riesgo intencionado; soñar y construir, fracasar y triunfar…, negarme a cambiar el incentivo por un nimio subsidio… Prefiero los retos de la vida a la existencia asegurada, la emoción de realizar una ambición a la calma sosa de la utopía.
"Dean Alfange"

sábado, 17 de diciembre de 2011

Refugio antiaereo 307. Poble Sec

Barcelona. Febrero 1937.
La guerra civil (empezada unos meses atrás) llega a Barcelona.
Bombardeos aereos, bombardeos navales...
Cuando se cambia la estrategia en los nacionales y se decide bombardear a la población a parte de objetivos militares la gente se ve forzada a construir refugios antiaereos.
Dado que la República no tenía suficiente poder económico para ofrecer refugios para toda la población el pueblo debe construirse sus propios refugios.
Niños, mujeres, ancianos...pico y pala en mano, hombro con hombro
todos dispuestos a colaborar.
¿Donde estan los hombres?
Luchando en el frente...
Se construye otra Barcelona, una Barcelona oscura,
bajo la superfície se exacaban metros y metros de galerías,
de cuartos, de pasillos...
1400 refugios antiaereos que dejan el subsuelo como un queso Gruyere.
Humedad, miedo, lugubrez, tensión, angustia...
bombas caen alrededor del refugio...
¿Aguantará?
Caminar por estos sitios, impregnadas sus paredes con cada uno de los temores, de las incertidumbres, de los miedos de todas y cada una de las personas que pasaron largos minutos allí hacinadas hace que un escalofrío recorra tu cuerpo.
Y no es debido al frío y a la humedad del lugar...
Qué mundanas parecen mis preocupaciones ahora,
qué insignificante y superficial me siento.
Después del recorrido laberíntico llego a la salida...y mi reacción de alegría que siento al volver a ver la luz de sol otra vez me avergüenza...
Echo un último vistazo, las paredes estan marcadas con las señales de los picos clavados en la tierra y en la piedra...
Esta visita ha dejado una marca en mí,
parecida a la que dejan los picos al clavarse en la tierra.

Me parece poder oir el ruido de un pico clávandose contra la roca a lo lejos...















jueves, 15 de diciembre de 2011

La masacre de Mozote

Horas muertas...
horas matadas con estupideces para no hacer lo que se debe hacer.
Vagabundeando entre pensamientos y curioseando...

Y curioseando es como encuentro una historia,
otra historia más que me hiela la sangre.
La masacre del Mozote...
absurda matanza llevada a cabo por el ejército del Salvador,
donde aproximadamente 1000 campesinos salvadoreños fueron asesinados,
allá por el lejano 1981...¿lejano?
Pues...resulta que no es tan lejano,
es más, lo siento tristemente cerca.

 Y vuelvo a sentirme avergonzada,
sin entender la especie humana,
sin comprender que nos lleva a unos y a otros
a cometer semejantes barbaridades.

Y pienso...me pregunto como aún a estas alturas me sorprenden hechos así.
y vuelvo a sentirme avergonzada,
porque aunque me horroriza descubrir historias así,
hoy en día suceden por doquier escenas similares
y nos dedicamos a horrorizarnos unos segundos (quizás con suerte, unos minutos)
comentamos con el compañero de turno la barbaridad,
lo mal que está la sociedad, que esto no puede seguir así,
hace falta un cambio, esto es intolerable, inadmisible,
y nuestra pequeña consciencia se queda tranquila.

Ya hemos hecho nuestra pequeña protesta,
hemos demostrado nuestra irritación al mundo,
nos hemos indignado y hemos arreglado el mundo.
Eso si, desde nuestro cómodo sofá, bien calentitos con la calefacción
tomando unas patatas y una cerveza...

Porque...moverse sería demasiado complicado,
se está muy cómodo aquí
y...total, esto aquí nunca pasará...

martes, 6 de diciembre de 2011

Home, sweet Horsens...

Corre, corre...más rápido aún.
Llegamos tarde, pero qué más da,
entre risas, suposiciones y miradas brillantes de ilusión.

El avión aterriza pegando botes,
nos volvemos a mirar,
sonrientes, alegres, exultantes...

Primeros pasos tras dos años de ausencia,
y miles de recuerdos afloran en mi mente.

Y...sorpresa! Primeras caras conocidas ya en el aeropuerto.
Nos saludamos como si fuera ayer el último día que nos vimos,
Su acento francés ya casi olvidado, su amabilidad y disponibilidad...
definitivamente el tiempo no ha pasado.

Tenemos un buen recibimiento:
viento, lluvia, aire fresco...frío!
No esperabamos otra cosa, no deseabamos otra cosa!

Surcando a 4 ruedas prados verdes,
por carreteras estrechas y sinuosas.
Mi cara pegada a la ventana intentando absorverlo todo,
la brisa, el olor, el color...todo!

Llegamos a nuestro destino y la escena se repite indefinidamente
más abrazos, más saludos, más besos...más risas.
Conversaciones para ponerse al día,
viejos recuerdos, viejas bromas que afloran,
como si estuvieran agazapadas en la penumbra
esperando su momento.

Me descalzo y me siento en el sofá.
La calidez de la madera me envuelve,
el ligero sonido de una lata que se abre
y la gustosa cebada fermentada fluye por mis entrañas...
¿realmente sabe mejor aquí o es solo que la degusto con más pasión?

Aún no ha nevado este año...
paseos por calles más que conocidas,
por rincones miles de veces explorados.
Y a cada segundo una imagen, un sonido,
una canción, un gesto, una sonrisa...un sinfín de sentimientos.

Fluyo en un suave vaivén entre la alegría y la melancolía,
la felicidad y la desidía,
la euforia y la nostalgia...


Subimos por las escaleras del avión,
grandes copos de nieve se arremolinan a mi alrededor.
Sonrío...me giro una vez más, la última,
para contemplar el frío paisaje de mi alrededor,
y un calor reconfortante me inunda.

¿Cómo describir con palabras este torrente que fluye por mis venas?