La guerra civil (empezada unos meses atrás) llega a Barcelona.
Bombardeos aereos, bombardeos navales...
Cuando se cambia la estrategia en los nacionales y se decide bombardear a la población a parte de objetivos militares la gente se ve forzada a construir refugios antiaereos.
Dado que la República no tenía suficiente poder económico para ofrecer refugios para toda la población el pueblo debe construirse sus propios refugios.
Niños, mujeres, ancianos...pico y pala en mano, hombro con hombro
todos dispuestos a colaborar.
¿Donde estan los hombres?
Se construye otra Barcelona, una Barcelona oscura,
bajo la superfície se exacaban metros y metros de galerías,
de cuartos, de pasillos...
1400 refugios antiaereos que dejan el subsuelo como un queso Gruyere.
Humedad, miedo, lugubrez, tensión, angustia...
bombas caen alrededor del refugio...
¿Aguantará?
Caminar por estos sitios, impregnadas sus paredes con cada uno de los temores, de las incertidumbres, de los miedos de todas y cada una de las personas que pasaron largos minutos allí hacinadas hace que un escalofrío recorra tu cuerpo.
Y no es debido al frío y a la humedad del lugar...
Qué mundanas parecen mis preocupaciones ahora,
qué insignificante y superficial me siento.
Después del recorrido laberíntico llego a la salida...y mi reacción de alegría que siento al volver a ver la luz de sol otra vez me avergüenza...
Echo un último vistazo, las paredes estan marcadas con las señales de los picos clavados en la tierra y en la piedra...
Esta visita ha dejado una marca en mí,
parecida a la que dejan los picos al clavarse en la tierra.
Me parece poder oir el ruido de un pico clávandose contra la roca a lo lejos...
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