Vago sin rumbo por las calles de Barcelona,
dando tiempo a que te hagas real
tras la cortina de facebook o skype,
el único modo que tenemos de comunicarnos.
Por fín, llego a la puerta y llamo al timbre,
una voz...que no llego a reconocer.
Pero cuando abres la puerta,
ahí estás, igual que la última vez.
Un cálido abrazo,
hoy he entendido la calidez que puede contener un abrazo.
Es sábado, llegamos a Tibidabo,
tenía muchas ganas de enseñartelo,
la vista desde allí arriba deja sin aliento,
y más al caer la noche
cuando la ciudad aparece bañada en luces.
Niños bailando,
gritos desde las atracciones,
un mar de luces que me ciega,
la oscuridad.
Y luego nos fundimos en un abrazo.
Qué dulce sensación,
pocas veces un abrazo me ha transmitido tanto,
me ha cargado de energía.
Recuerdos difusos.
De repente me abrazas,
doy vueltas a tu alrededor,
hace frío,
todo está oscuro,
solo veo tus ojos,
"os olhos sao o espelho d'alma",
y tu sonrisa,
tu dulce sonrisa.
...saudade...
Ahora entiendo más que nunca su significado
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