Hace días ya,
muchos días,
que lees más que de costumbre.
A pesar del cansancio,
a pesar del sueño,
a pesar del trabajo.
No lees,
devoras libros,
con avidez,
sin descanso,
sin pausa...
La avaricia se apodera de ti,
quieres más, y más, y aún más...
Te gusta sumergirte en ellos,
olvidarte del inmenso vacío que te rodea,
del sinsentido que es a veces la vida,
que decide hacer jugarretas en los momentos más inapropiados.
Y así, noche tras noche,
día tras día,
sigues viviendo vidas ajenas.
Construyendo tu vida en papel,
dibujando letras por doquier.
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