Suena el despertador,
abro los ojos...
cierro mi mente.
Mi cuerpo se mueve,
pero es solo algo físico.
Mi vida intrínseca
aprieta el stand by.
Horas y horas
pasadas como un un autómata.
Gestos, frases, escritos...
miles de actos
hechos sin pensar,
sin sentir, sin querer.
A medida que la oscuridad
se cierne sobre la tierra
voy desperezándome.
Noto la sangre fluir por mis venas,
un torrente cargado de vida.
Play.
A contracorriente de mi mente,
mi cuerpo se va sintiendo cansado.
Una fuerza interior que no se transmite al exterior.
Y llega la noche,
mi cuerpo está ya dormido,
pero no mi mente.
Miles de sueños,
vividos de incógnito,
vividos sin ser vividos.
Y te despiertas pensando
"Qué lástima vivir solo de noche,
vivir de sueños inexistentes,
de emociones falsas,
alimentándose de la nada"
Y que bonito a la vez poder vivir aunque solo sea en sueños.
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